martes, 22 de julio de 2008

Filosofia ,Historia, Metáfora y Felicidad

"La felicidad no consiste en adquirir y gozar sino en no desear". Si la sabiduría se define por oposición al deseo, es porque pretende hacernos superiores tanto a las decepciones corrientes como a las decepciones dramáticas, inseparables unas y otras del hecho de desear, de esperar. Especializada en el arte de hacer frente a los "golpes de la fortuna", la sabiduría intenta preservarnos sobre todo de las decepciones capitales.

Quienes más lejos llevaron este arte fueron los estoicos. Según ellos, el sabio ocupa una posición excepcional en el universo: los dioses están al abrigo del infortunio, el sabio está por encima de él, investido de una fuerza que le permite vencer todos sus deseos, mientras que los dioses siguen sometidos a los suyos, viven aún en la servidumbre. ¿Cómo alcanza el sabio lo insólito, cómo consigue ser superior a los demás seres? A primera vista no parece advertir el alcance de su situación: está muy por encima de los hombres y de los dioses, pero debe esperar algún tiempo para darse cuenta de ello.

Podemos comprender que no le resulte fácil entender su posición, máxime ni nos preguntamos dónde y cuándo hemos visto una anomalía tan prodigiosa, un espécimen semejante de virtud y orgullo. Para Séneca, el sabio posee respecto a Júpiter el privilegio de poder despreciar las ventajas de este mundo, mientras que Júpiter no tiene ni la oportunidad ni el mérito de desdeñarlas, puesto que no las necesita y las rechaza de entrada.

Jamás el hombre ha estado mejor considerado. ¿Dónde buscar el origen de visión tan exagerada? Nacido en Chipre, Zenón, padre del estoicismo, era un fenicio helenizado que hasta el fin de su vida conservó su calidad de meteco. Antístenes, fundador de la escuela cínica (cuya versión mejorada o deformada, como se prefiera, es el estoicismo), nació en Atenas de madre tracia. Es evidente que hay algo de no griego en estas doctrinas, un estilo de pensamiento y de vida procedente de otros horizontes. Podría sostenerse que todo lo que atrae y repele en una civilización avanzada es producto de los recién llegados, de los inmigrantes, de los marginados ávidos de deslumbrar..., de un hampa refinada.

Vetusta Morla - Copenhague

frühling in paris - Rammstein

Walking After You - Foo Fighters (subs. español)

Foo Fighters

Doğuş - Vur Vur Yüreğime

GREEN GRASS

"Momentos de intenso dolor"

Time

The Verve - BiTTer Sweet SymPhony

Causa es un amargo que dulce sinfonía de la vida ... Intente llegar a fin de mes, usted es un esclavo que el dinero luego de su muerte. Voy a tener usted el único camino que he venido abajo ... Usted sabe la que le lleva a los lugares donde todas las cosas que cumplir, sí. Sin cambios, no puedo cambiar, puedo cambiar, puedo cambiar, pero estoy aquí en mi molde, estoy aquí en mi molde. Pero yo soy un millón de personas diferentes de un día para otro ... No puedo cambiar mi molde, no, no, no, no, no, no, no Bueno, yo nunca he orado, Pero esta noche estoy en mis rodillas, sí. Tengo que escuchar algunos sonidos que reconocer el dolor en mí, sí. Me deja brillar la melodía, se deja limpiar mi mente, me siento libre ahora. Pero las ondas son limpias y no hay nadie cantando para mí ahora. Sin cambios, no puedo cambiar, puedo cambiar, puedo cambiar, pero estoy aquí en mi molde, estoy aquí en mi molde. Y yo soy un millón de personas diferentes de un día para otro No puedo cambiar mi molde, no, no, no, no, no, no, no ¿Ha estado alguna vez? Puedo cambiar, puedo cambiar ... Causa es una sinfonía agridulce esta vida. Intentar llegar a fin de mes, tratar de encontrar a alguien después de su muerte. Usted sabe que puedo cambiar, puedo cambiar, puedo cambiar, pero estoy aquí en mi molde, estoy aquí en mi molde. Y yo soy un millón de personas diferentes de un día para otro. No puedo cambiar mi molde, no, no, no, no, no, no, no Tenemos ya el sexo y la violencia melodía y el silencio (¿Alguna vez ha sido hacia abajo) (Yo te tomará por el único camino que he venido abajo)

Amelie

MUJER AMANTE

Linda peli linda musica.

So Long, Lonesome